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lunes, 7 de octubre de 2013

Claves para adoptar un sistema automático

Actualmente, no usar sistemas automáticos puede ser un error y una desventaja frente a la competencia, en cuanto a la productividad en el control y gestión de mercancías. Decidirse por ellos puede ser un tema complejo porque a veces influye la idiosincrasia. Es una decisión que necesita una adecuada asesoría para evitar el fracaso en su implementación y el colapso en la dirección de la empresa.

Por: José Agustín Ferreyra

Es como todo, mientras más investiguemos y sepamos, mejor. Esto permitirá que la decisión de una inversión de tamaña envergadura sea más adecuada y precisa. Implementar un sistema automático tiene sus riesgos, no es recomendable establecerlo solo porque exista el deseo de comprar uno.

La investigación debe enfocarse en distintos ámbitos involucrando todos los departamentos de la compañía, usuarios, diseñadores y hasta el área de mercadeo, pues puede ser una herramienta importante para marcar la diferencia.

El conocimiento interno de la operación es muy importante para tomar la decisión. Los expertos de su equipo deben conocer muy bien las operaciones y deben trabajar conjuntamente con los consultores o empresas que ofrezcan dicha solución.

Por su parte, el conocimiento externo exige conocer a su proveedor, desconfíe cuando alguien le proponga una solución mágica o de caja negra, al igual que si durante el periodo de diseño y estudio el cliente es meramente un espectador. El cliente debe ser parte del estudio, de la propuesta, nadie mejor que él conoce sus fortalezas y debilidades.

Hoy en día, cuando los empresarios en Latinoamérica se preguntan por qué no implementar un sistema automático, la respuesta inmediata son los costos. Sin embargo, no siempre es así.

Es verdad que la posición de estiba es significativamente más costosa que un sistema convencional o un sistema semiautomático como las bases móviles o los sistemas drive in. No obstante, una posición automática, dependiendo de su complejidad, puede costar entre 350 a 700 dólares por posición, de acuerdo al grado de automatización, mientras que un sistema convencional de rack selectivo puede estar entre 45 a 55 dólares por posición. Esto realmente es una gran diferencia, pero si miramos su uso en cuanto a metros cuadrados disponibles, veremos que un sistema convencional de rack selectivo puede colocar aproximadamente 1,6 estibas por metro cuadrado, mientras que un sistema automático puede llegar hasta 8 o 9 estibas por metro cuadrado.

Aparte del aprovechamiento del terreno por metro cuadrado, las siguientes consideraciones, según mi experiencia, lo ayudarán a elegir correctamente un sistema de almacenaje.

Consideraciones básicas para adoptar un sistema automático

Valor del metro cuadrado de terreno: debemos pensar este tema particular de diferentes maneras:
  • El costo del metro cuadrado es muy elevado y hay que utilizarlo al máximo.
  • La disponibilidad de metros cuadrados es reducida y es muy costoso establecer una operación satélite en nuestro lugar de operaciones, lo costoso en este caso es la operación satélite.
  • La disponibilidad de metros cuadrados es reducida, no es viable establecer un lugar satélite de operaciones, la alternativa es mover todo el centro de operaciones a un nuevo lugar, es decir, mudarnos de predio.
  • La posibilidad de expandirse está limitada físicamente por edificios, carreteras o accidentes naturales, la opción más económica puede ser trabajar en altura.
Por lo tanto, ¿qué valor le podemos asignar al metro cuadrado de superficie disponible según las consideraciones anteriores?

Seguridad: solo mencionaré aquellas con las cuales he tenido experiencia, pero seguramente hay muchas de las cuales no tenga conocimiento aún:
  • Cuando la mercadería es de alto valor y muy delicada para su transporte, los sistemas automáticos bien diseñados son los más aptos. La forma de valorarlo es tomar la cantidad de producto desechado anualmente por mala manipulación.
  • Cuando la mercadería es de alto valor y muy fácil de reducir en un mercado paralelo, como suele ocurrir con medicamentos o elementos de consumo, y la compañía debe manejar un estimado por robo anual, los sistemas automáticos son los más aptos ya que reducen el contacto humano con los productos.
Calidad: este concepto es muy importante, pues el objetivo final es el servicio al cliente, lo cual está relacionado con una adecuada automatización, tanto en los aspectos electromecánicos como en el software.
  • Garantizar trazabilidad: un software bien implementado es más apto que un sistema manual.
  • Control de inventario: productos perdidos que después deban descartarse porque han expirado.
  • Garantía de fechas de caducidad: el primero que entra es el primero que sale.
  • Precisión en la recepción y en el despacho: este ítem mejora el concepto de servicio al cliente.
  • Control de flujos dentro del sistema.
Sistemas de conversión de energía: estándares LEED.
  • Sistemas que utilizan fuentes de energía renovable.
  • Sistemas que favorecen el reciclaje.
  • Sistemas que favorecen a disminución de emisiones de CO2.
Operación: es un elemento difícil de evaluar, depende de sus dimensiones; es un factor clave al momento de elegir un sistema automático o manual.
  • Cuando los movimientos de producto por hora son tan grandes que para hacerlos manualmente se necesita un número muy grande de equipos manuales.
  • Cuando la distancia para mover los productos es muy grande y el tiempo requerido para hacerlo manualmente se vuelve algo difícil de manejar.
  • Cuando se deben absorber picos de despacho, que significa aumentar la cantidad de personal por un período de tiempo limitado durante el día o la semana, y ello comienza a ser inviable.
Elementos externos: esto es muy específico de cada país y de las legislaciones, se refiere a las restricciones, permanentes o temporales, que puedan existir en un país en la importación de repuestos o refacciones; cualquier inconveniente dejaría por el suelo la decisión de compra de equipos importados para trabajar en la operación.

Políticas de inversión: este punto es muy importante y depende de las políticas empresariales, ya que cada empresa maneja unas propias; además, un sistema automático está normalmente amortizado en un período de cinco a siete años y un sistema convencional de dos a tres años. Esto sobre todo en países donde la mano de obra no es extremadamente costosa.
Finalmente, cuando la decisión ha sido tomada en la compañía viene un punto muy importante: ¿a quién seleccionamos para nuestro proyecto? El primer paso es muy importante para su compañía, pero el siguiente, que es la etapa de prediseño y adjudicación del proyecto, es todavía más importante.


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