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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Balance en la Cadena: La importancia de balancear los elementos de la cadena.

Existen posiciones interesantes al respecto del factor humano dentro de la cadena, como en todas las disciplinas del conocimiento y de la ciencia, existen varias tendencias o perspectivas.
Por: Victor Alvarado
Desde el punto de vista conceptual, todas son muy respetables, sin embargo creo que es válido y hasta necesario hacer una revisión de estas perspectivas y validarlas con respecto a la razón de ser de la cadena de suministro, es decir, a entregar resultados. No porque conceptualmente sea válido, es aplicable y sustentable un determinado punto de vista, recordemos que la esencia de la cadena de suministro es ser la Ingeniería del sentido común, si esto no se cumple entonces estamos en problemas.
La discusión primordial gira en torno a un aspecto primordial que ya toque en otras intervenciones, el factor humano.
Existe una corriente de pensamiento muy válido en el sentido de que lo más importante es la gente, si esta se encuentra a gusto y es feliz con lo que hace, entonces entrega más y mejores resultados al crease un fuerte sentido de pertenencia y de cumplimiento de las variables de negocio. Desde el punto de vista conceptual, esto es 100% cierto y valido pero cuidado con la trampa intrínseca al adoptar un modelo sustentado en la orientación al 100% hacia la gente. Recordemos al flautista de Hamelin.
Los procesos de y la operación de la cadena siguen ciertos principios y leyes físicas que no podemos dejar de ver y de tomar en cuenta, los tres grandes componentes de un proceso son, como ya lo hemos señalado:
- Maquina
- Método
- Gente
No podemos disociar a un elemento de los otros dos, ciertamente, el elemento central que opera una maquina a través de un método es la gente, pero no podemos pretender que un proceso sea exitoso sin no contamos con la y herramientas adecuadas y aplicamos un método adecuado, eficaz, eficiente y confiable.
Por el puro hecho de tener a la gente, no podemos asegurar que el proceso en el cual participan los tres elementos, sea exitoso y por el contrario, en el futuro solo generaría frustraciones, retrabajos, confrontaciones y u clima de infelicidad en el que nadie deseara seguir trabajando.
Lo más importante en la cadena, como todo en la vida, es el balance. Necesitamos entender y comprender el alcance e impacto de los tres componentes básicos; maquina, método y hombre.
La discusión radica en la tendencia de crear un papel preponderante del elemento humano en la cadena sobre el resto de los componentes. No por ser menos compleja una maquina o una herramienta va a ser menos importante en la ecuación; de igual forma, los métodos o metodologías y sus controles son los que le dan razón y sentido a las operaciones y a las acciones generadas por el factor humano.
Es muy válido tener un ambiente agradable de trabajo, un sistema de recompensa adecuado y un horizonte de oportunidades de crecimiento y desarrollo justo, sin embargo, esto debe de ser una consecuencia de dos cosas: Un adecuado diseño de la cadena y sus procesos, mezcla de los tres elementos; y una operación correcta y exitosa que genere los resultados esperados.
Cuando confundimos esta consecuencia con el fin último de la cadena, estamos irremediablemente condenados a no lograr los resultados y cono consecuencia, generar el ambiente contrario al cual queremos llegar.
El mejor motivador en el trabajo es el éxito.
La mejor estrategia de desarrollo y operación de una cadena es ir creando y fomentando pequeñas historias de éxito, acostumbrar a la gente a ganar, a cumplir, a entregar -"to deliver" en ingles- esto se logra solo con un perfecto balance entre los elementos integrantes de los procesos.
La primera historia de éxito es la de generar un proceso simple y libre de defectos, es decir, la maquina o herramienta o sistema adecuado, con el método o metodología adecuada -que incluye los controles, desde luego- operado por la gente adecuada, es decir, perfectamente entrenada y capacitada -otra vez la correlación con la máquina y el método-, pretender hacerlo sin los otros componentes es caer en la anarquía y esta, puede funcionar como sistema social pero definitivamente no es funcional para el diseño de una cadena de suministro.
Entonces, ¿que debemos de hacer?
Como lo mencione anteriormente, dentro de nuestro proceso de análisis debemos de entender y establecer perfectamente los alcances e impactos de cada uno de los elementos en el diseño de un proceso específico.
Nuestra misión inicial es la de desarrollar procesos libres de errores, así es como podemos desarrollar al 100% el potencial del factor gente. Dentro de esta tarea los controles juegan un factor preponderante y nos ayudan a detectar variaciones o desviaciones al proceso y tomar decisiones adecuadas y a tiempo para asegurar una operación libre de defectos.
Esto conlleva un proceso intrínseco de rendición de cuentas, es decir, de entregar los resultados esperados, el no hacerlo siempre nos llevara a la situación de evaluar a las personas por su desempeño o capacidad de seguir los procesos y entregar los resultados.
Es la única forma de darle la importancia que requiere al método, de otra forma cada quien sería libre de hacer lo que más le guste, lo que más le convenga o lo que mejor le venga en gana; ese nos es el objetivo de ninguna operación dentro de la cadena.
Este proceso debe de comenzar por los directamente responsables de una operación y requiere de un proceso de autocrítica y de autoevaluación; no necesitamos que alguien venga a revisar nuestros resultados para poder tomar la decisión adecuada y corregir el rumbo.


Un error común es el de verificar el desempeño basados únicamente en el logro absoluto de las variables "duras", esto es darle preponderancia al método y al control y es tan equivocado como dejarlo todo a la gente.
La gente debe de saber que se espera de ella, como lo puede lograr y como se mide el éxito o no de las acciones que realiza; por otro lado, la gente debe de crear un compromiso de autoevaluación, de autocrítica y de autocorrección de sus errores; debe de estar dispuesta a asumir las consecuencias de una operación deficiente, de no seguir el método correcto y de no utilizar las maquinas, herramientas o sistemas correctamente.
Un sistema abierto reconoce los logros y aciertos del equipo, pero también señala las fallas y áreas de oportunidad, como parte de la naturaleza humana, siempre tendremos algo que aprender y algo que mejorar, en eso también estriba el éxito y la felicidad.
No podemos pretender no darle la importancia debida a los resultados, a los controles y al seguimiento de las metodologías o sistemas, recordemos que de buenas intenciones esta tapizado el camino al infierno.
Lo mejor que podemos hacer es el de establecer claramente los parámetros y controles requeridos y validados para cada proceso, esto conlleva una fuerte carga de conocimiento de los mismos por lo que, requerimos expertos en cada proceso parta hacer los levantamientos, el análisis y el desarrollo del mismo. Muchas veces ese experto es el operador o responsable del día a día, entonces ayudémoslo con el método correcto para que diseñe el proceso correctamente balanceado.
En esto estriba el balance, como reza la sabiduría popular: "ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre".
Como he comentado anteriormente, la responsabilidad de analizar, diseñar, implementar y operar procesos confiables y eficientes dentro de la cadena de suministro, es de los mismos integrantes de la cadena.
No podemos pretender que el equipo de RH nos diseñe el sistema perfecto para la gente, ni que el área financiera nos diseñe los mejores controles. Mucho menos que el equipo de IT diseñe y opere el sistema de gestión que requerimos en la cadena.
Todos esto es responsabilidad de los dueños y operadores de la cadena, para esto necesitamos grandes dosis de conocimiento, balance y sobre todo sentido común.