Páginas

lunes, 5 de marzo de 2012

Logística segura para productos sensibles

Logística segura para productos sensibles
Existe un amplio grupo de productos que presenta niveles mayores de vulnerabilidad frente a los riesgos que puede representar una operación logística. Tanto su manipulación, como los tiempos y condiciones de almacenaje y transporte, deben ser analizados con un alto nivel de profesionalismo y rigurosidad para asegurar el éxito del proceso logístico.

Las cargas delicadas son aquellas que pueden perder su valor con facilidad, por lo que requieren de un tratamiento especial. Para analizar sus características y sus necesidades específicas a la hora de planificar su transporte y logística, es necesario ampliar la definición tradicional, en la que sólo se habla de las características propias de la carga, para analizar todos aquellos agentes externos que pueden afectarla durante su transporte, almacenamiento y distribución.

De acuerdo a sus características particulares, cada carga delicada puede ver afectado su valor frente a diversas situaciones como: mermas en el producto y/o en su precio final, rotura, vencimiento, muerte, filtrado, mojadura, faltantes, pérdida de condiciones de temperatura y humedad, llegada a destino fuera del rango de tiempo estipulado.

En general, los factores que más pueden influir aumentando el riesgo de exposición de las cargas son: embalaje utilizado, manipuleo, ruta/conexiones, tiempo de transporte, contenido, condiciones de seguridad, tipo de transporte y métodos de almacenaje, condiciones del ambiente, control de temperatura en el proceso, cumplimiento de regulaciones gubernamentales y/o sanitarias, condiciones de las terminales, centrales de transferencia, etc.

Cargas sensibles

Entre los productos más comunes considerados como cargas delicadas se encuentran productos de tipos muy diversos, como así también lo son las causas que hace que éstos necesiten especial atención a la hora de planificar su logística.
Las cargas de alto valor, como celulares, joyería, perfumes, relojes, etc. corren mucho riesgo de sufrir faltantes por robos, y esto se debe principalmente a que son productos de alta demanda y rápida comercialización en el mercado ilegal.

Por otro lado, se encuentran también todas aquellas cargas con vencimiento que pueden perder totalmente su valor, si el proceso logístico se retrasa o fue mal planificado. Este es el caso de los periódicos, que cuando llegan a destino luego de las 11:00am pierden prácticamente la totalidad de su valor. También el transporte de animales vivos es especialmente sensible en este aspecto, como el caso de los pollitos de un día, que pueden morir si no se concreta su transporte en un periodo de tiempo determinado. En esta misma problemática se ubican por ejemplo los medicamentos radioactivos, que van perdiendo rango de efectividad a medida que aumenta el tiempo de tránsito.

Hay muchos productos que deben ser mantenidos bajo condiciones muy específicas de temperatura y humedad para conservar su integridad y valor, como lo son las frutas y verduras, especialmente sensibles a la humedad ambiente. Los medicamentos que requieren cadena de frío, como las vacunas oncológicas, también constituyen cargas delicadas, tanto por su importancia como por sus altos costos. Las cargas de gran tamaño y las mercancías peligrosas también forman parte de esta clasificación, las primeras por las dificultades en su manipulación y los riesgos de rotura o deterioro que esto conlleva, como en el caso de motores, equipos médicos, etc. En el caso de las mercaderías peligrosas como solventes, baterías de litio, etc. el riesgo de corrosión, cortocircuito o llama, no solo puede afectar la integridad de la carga, sino que constituye un riesgo potencial para todos aquellos involucrados en su transporte.

A mayor riesgo, más controles

Frente a esta problemática, los responsables de la logística de este tipo de productos cuentan con herramientas que les permiten minimizar la exposición de las cargas delicadas a estos riesgos. De su implementación con responsabilidad y rigurosidad dependerá la seguridad y el éxito de los procesos logísticos asociados a estos productos, entre ellas podemos mencionar: correcta aceptación de la carga desde el momento de la reserva, documentación respaldatoria que describa las características del embarque, embalaje conforme a las necesidades de la carga y del transporte a utilizar, capacitación actualizada de todos los actores involucrados en el proceso, manipuleo adecuado según cada tipo de carga, seguimiento de la carga en todas las etapas del proceso, alertas tempranas ante contingencias con planes de acción bien definidos.
De esta manera, un transportista puede rechazar un servicio si la carga en cuestión presenta problemas con la documentación que la acompaña, si el embalaje no es apto para el transporte y si verifican cantidades de mercancías mayores que lo permitido, como puede suceder por ejemplo con el material radiactivo. La no aceptación de una carga por alguna de las causas mencionadas responde a la implementación de manuales de operaciones de las compañías, regulaciones vigentes y certificaciones internacionales.

Bajo los más altos estándares

En términos generales la seguridad es una condición no negociable, sobre todo cuando se habla de transporte aéreo de carga. Específicamente se hace foco en la seguridad de la operación (personas, aviones, almacenes, etc.) y de la carga transportada, siempre y cuando lo segundo no comprometa lo primero. Dicho esto, los clientes le dan mucha importancia a la seguridad de sus cargas y entienden que el transporte aéreo de carga trabaja con los más altos estándares de seguridad. En la medida que el valor de la carga lo permita y/o la necesidad de urgencia lo requiera, si están dispuestos a pagar por opciones más seguras.

Las cargas delicadas requieren de un nivel de servicio mayor que otro tipo de cargas y, por ende, el costo de operación es mayor. Esto contribuye a minimizar el riesgo de pérdida de valor del embarque y se logra utilizando áreas especiales de almacenamiento, capacitaciones específicas para los equipos involucrados en el proceso, entre otros factores.

Con respecto a la responsabilidad del transportista, esta varía según el tipo de carga. Por un lado, para cargas sin valor declarado los transportistas suelen contar con una póliza con un valor deducible preestablecido. Por otro lado, para cagas con valor declarado, se suele ofrecer una cobertura adicional, sin un valor deducible.