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viernes, 9 de diciembre de 2011

Un sistema de Gestión de Calidad “aparente”


Durante el diseño y la implantación de la ISO 9001  en una organización, la Dirección no debe sólo aportar los recursos para el Sistema de Gestión de Calidad, es necesario que dé el ejemplo.

Por: Cristina Fernández Peréz

La norma nos indica que la alta dirección debe de proporcionar evidencia a su compromiso con el desarrollo e implementación del SGC, al igual que con la mejora continua de su eficacia, para ello indica que debe:

  1. Comunicar a la organización la importancia de satisfacer tanto los requisitos legales y reglamentarios como los requisitos de los clientes.
  2. Establecer la Política de Calidad de la organización.
  3. Asegurar que se establecen objetivos  y metas de Calidad
  4. Llevar a cabo las revisiones por la Dirección
  5. Asegurar la disponibilidad de recursos.
No nos podemos olvidar que la implantación de un Sistema de Gestión de Calidad muchas veces genera “resistencias” por parte del personal, sin embargo cuando los “líderes” de una organización se comprometen verdaderamente con la implantación y el mantenimiento de un SGC, todo el mundo responde más positivamente hacia los cambios.

Es necesario para que un sistema de gestión de calidad funcione correctamente, que la dirección lo entienda como una “herramienta” que ayudará a la organización a funcionar de manera sistemática, orientada a unos objetivos propuestos y unas metas estratégicas, y no como un certificado emitido por una entidad externa que colgamos en un despacho y enseñamos a nuestros clientes y/o proveedores.

Cristina Fernández Peréz, Consultor senior calidad, medio ambiente y seguridad y salud laboral en Isonova