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domingo, 18 de julio de 2010

¿QUIERE REDUCIR SUS COSTES? ADAPTE LA LOGÍSTICA DE SU PYME A LA TECNOLOGÍA





Que las pymes españolas carecen casi por completo de tecnología es una frase que parece tener los días contados. Al menos así queda reflejado en el informe ePyme 2009, elaborado por la DGPyme y Fundetec, que destaca que el 95% de las pequeñas y medianas empresas españolas dispone de conexión a Internet, y en el caso de las microempresas, este porcentaje baja hasta el 53%.
Este estudio analiza la situación tecnológica de ocho sectores empresariales que representan el 34% del Producto Interior Bruto (PIB).
Pero tecnología es mucho más que Internet, y hay pymes españolas que, sin necesidad de recurrir a una inversión millonaria ni de viajar a Silicon Valley, se han servido de ella para mejorar y hacer más rentable su negocio. Aquí les mostramos unos cuantos ejemplos que lo demuestran.
RTM Hotels
La cadena hotelera -que posee tres establecimientos en Menorca- decidió hace unos cinco años innovar a través de la tecnología. Tomó varias medidas al respecto con buenos resultados. La primera, eliminar burocracia. "Teníamos una persona que se encargaba de picar todas las facturas y albaranes que llegaban a los hoteles, y esto suponía demasiado tiempo", dice Víctor Mayans, director del Hotel Audax, uno de esos tres establecimientos.
Desarrollaron un programa interno -supuso más tiempo que dinero-, así que esa persona que antes tecleaba sin parar hoy valida los documentos y los introduce en el sistema. "Le da tiempo a gestionar otras cosas", dice Mayans.
Pero no sólo eso. En algo tan tradicional como la restauración, en los hoteles se han servido de un access para controlar los menús, su consumo, los gastos e incluso la aceptación de la comida. "Cada plato tiene su código de barras", explica Mayans.
Y más. Los clientes, además de pasar la tarjeta lectora para abrir las habitaciones, lo hacen cada vez que van a los restaurantes. "Así sabemos a qué hora van, de qué nacionalidad son, cuántos son, y qué comen", dice.
El proyecto más reciente de esta pequeña cadena hotelera está, cómo no, en Internet. "Queremos aplicar la tecnología web para vender más online y estar mejor posicionados en los buscadores", cuenta Mayans, que, a pesar de los esfuerzos en tecnología, no les da excesivo mérito. "Son decisiones que hemos tomado según nos han ido surgiendo determinadas necesidades", dice.
Sombrerería Albiñana
No es habitual que una tienda de sombreros de cien años de historia esté presente en Facebook y en Twitter, dos de las redes sociales más populares. El artífice de ello es Luis Bobes, director de un negocio que fundaron sus antepasados: la sombrerería Albiñana, con tienda física en el centro de Oviedo y tienda online en http://www.sombrerosybanderas.com/.
Según este empresario, gracias a su presencia en Internet han conseguido mantener su nivel de ventas en plena crisis. Lo tiene claro: "El comercio tradicional está abocado a desaparecer y nosotros no estamos por la labor de que eso ocurra". Tal es su apuesta por la tecnología que ha recibido dos galardones: a la Mejor iniciativa para el desarrollo de la Sociedad de la Información en Asturias y a la Mejor iniciativa TIC, ambos concedidos por el Gobierno regional.
Facebook ha resultado ser un aliado para encontrar proveedores: "Nos hemos puesto en contacto con fabricantes de cintas para sombreros, descubierto nuevas marcas... esto es un mundo". Los sombreros de Albiñana vienen de diferentes puntos del planeta, desde España hasta Australia, pasando por Italia y Alemania.
El otro logro de Bobes es el sistema informático que permite controlar qué productos se venden mejor, cuáles hay que reponer y cuáles es mejor no volver a pedir. "Mis padres lo hacían de memoria", dice con admiración, "pero yo necesito la tecnología".
Presto
Esta compañía lleva más de 30 años fabricando grifería temporizada, electrónica y ecológica. Su principal apuesta tecnológica, como nos cuenta su director general, Antonio Pardal, ha sido en el área de logística. "La verdad es que nunca hemos dejado de invertir en tecnología. Nuestra estrategia exige una reinversión de beneficios en proyectos de mejora continua", dice.
Así, una de esas reinversiones más recientes ha sido destinar casi el 5% de su facturación para poder acometer un proyecto que permite incrementar la eficiencia de la gestión de almacenes, con más de 4.000 referencias, a través de la identificación por radiofrecuencia.
"En época de crisis lo más fácil es reducir costes y esperar con paciencia que vengan tiempos mejores. Pero identificamos que la optimización de nuestros almacenes nos permitía mejorar el circulante de la empresa y mejorar la colaboración con nuestros proveedores a la vez que aumentábamos la fiabilidad de suministro requerida por nuestros clientes", declara Pardal.
Los beneficios han sido casi inmediatos. Antonio Pardal calcula que la radiofrecuencia les ha permitido aplicar técnicas cercanas al just in time con sus proveedores, reduciendo en un 10% los rechazos de planta y estandarizando los procesos de compra de materia prima. "Además, hemos reducido un 3% los costes de nuestros proveedores", dice.
Monoplaza
Inma Corroto e Inés Cerezo llevan 15 años al frente de Monoplaza, una empresa que empezó diseñando trajes de baño y que hoy se atreve con todo tipo de prendas para la mujer excepto vestidos de novia, como nos cuenta Corroto.
Inmersa en una crisis que va más allá de la económica y que afecta a su sector, Inma Corroto recuerda que llegaron a facturar un millón de euros con nueve empleados y cómo hoy se enfrentan a una caída del 45% de los ingresos con sólo cuatro personas en plantilla. "Hemos tenido que subcontratar casi todo, desde patronistas hasta el showroom", dice.
Pero no se queja demasiado. La marca sigue teniendo una fuerte presencia internacional -la mitad de la facturación viene de fuera- y gracias a una inversión de unos 140.000 euros en un programa informático, la gestión la llevan al día. "Es un programa online que nos facilita todas las dudas. Nos digitaliza la facturación, los albaranes, los pedidos, e incluso nos permite meter los datos del escandaio (los elementos que componen cada prenda) y saber qué compran los clientes y cómo son esos clientes".
Saben que son tiempos difíciles y que la inversión es muy fuerte, pero están contentas: "Ya no sabemos vivir sin él". Para que luego digan que la tecnología no levanta pasiones.
Por: Á. Caballero / M. Domínguez
Fuente: El Economista

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